El 19 de abril de 2024 —hace exactamente dos años— más de cuarenta científicos, filósofos y juristas firmaron la Declaración de Nueva York sobre la Conciencia Animal: un documento que afirma, ante la comunidad científica

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El nombramiento de la conciencia

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Bioética y el animal que siente — Plutón en Acuario

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El 19 de abril de 2024 —hace exactamente dos años— más de cuarenta científicos, filósofos y juristas firmaron la Declaración de Nueva York sobre la Conciencia Animal: un documento que afirma, ante la comunidad científica global, que existe evidencia sólida de conciencia subjetiva en todos los vertebrados y una posibilidad realista en una amplia gama de invertebrados —pulpos, cangrejos, camarones, insectos.

Lo que la Declaración de Nueva York hace, en términos filosóficos, es colosal: traslada la carga de la prueba. Ya no es el animal quien debe demostrar que siente. Es el humano quien debe demostrar, antes de causar sufrimiento, que no hay nadie adentro que lo reciba.

Desde la perspectiva del logos astrológico, este momento tiene una firma planetaria muy precisa: Plutón en Acuario. Cada vez que Plutón ha transitado Acuario en la historia, el círculo de lo que se considera persona moral se expande. La última vez fue entre 1777 y 1798: nacieron los derechos del hombre, el discurso abolicionista, la primera ola de universalismo político. Ahora el círculo se expande más allá del humano.

La lectura fractal: si la conciencia es un patrón que se repite a distintas escalas —como el helecho que contiene en su nervadura la forma del bosque— entonces la pregunta no es ¿tienen conciencia los animales? sino ¿por qué nos costó tanto tiempo reconocer la nuestra en ellos?

El pulpo que evita el dolor no nos interpela desde su diferencia. Nos interpela desde nuestra profundidad más antigua, antes del lenguaje, antes del nombre.


🇫🇷 Français

Le 19 avril 2024 — il y a exactement deux ans — plus de quarante scientifiques ont signé la Déclaration de New York sur la Conscience Animale : des preuves solides de conscience subjective existent chez tous les vertébrés et une possibilité réaliste chez de nombreux invertébrés.

Ce qu’elle fait philosophiquement est colossal : elle renverse la charge de la preuve. Ce n’est plus l’animal qui doit prouver qu’il ressent. C’est l’humain qui doit prouver, avant de causer de la souffrance, qu’il n’y a personne à l’intérieur pour la recevoir.

Chaque fois que Pluton a transité en Verseau, le cercle de ce qu’on considère comme personne morale s’est élargi. Entre 1777 et 1798 : les droits de l’homme, l’abolitionnisme. Aujourd’hui : au-delà de l’humain.

La pieuvre qui évite la douleur ne nous interpelle pas depuis sa différence. Elle nous interpelle depuis notre profondeur la plus ancienne — avant le langage, avant le nom.


🇬🇧 English

On April 19, 2024 — exactly two years ago — more than forty scientists signed the New York Declaration on Animal Consciousness: strong evidence of subjective consciousness exists in all vertebrates and a realistic possibility in many invertebrates — octopuses, crabs, shrimps, insects.

What it does philosophically is colossal: it shifts the burden of proof. It is no longer the animal that must prove it feels. It is the human who must demonstrate, before causing suffering, that there is no one inside to receive it.

Each time Pluto has transited Aquarius, the circle of what counts as a moral person has expanded. Between 1777 and 1798: the rights of man, abolitionism. Now: beyond the human.

The octopus that avoids pain does not address us from its difference. It addresses us from our most ancient depth — before language, before name.

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